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jueves, 1 de marzo de 2012

¿Importa el tamaño?


¿A quién le importa el tamaño del busto? Los medios se adelantan a responder por cada hombre y mujer  y además los elevan a símbolos sexuales por excelencia. Pero si son grandes, medianos o pequeños, nada influye en la sexualidad, ni mucho menos en la sensibilidad y su potencial de estimulación sexual.

Los pechos grandes han sido transformados por la publicidad en verdaderos emblemas y símbolos sexuales. Pero lejos de esta idea generada por el marketing, su tamaño no tiene injerencia alguna sobre su sensibilidad al estímulo sexual. 

Las posibilidades eróticas de los senos dependen de cada mujer y el desarrollo de su sexualidad, pues sin importar el número del sostén, cada mama tiene terminaciones nerviosas que las convierten en una zona erógena privilegiada a la espera de su exploración. 

Como símbolo sexual muy visible, el ojo siempre está puesto en el escote, recibiendo atención en las portadas de las revistas, en la promoción de ropa (del tipo que sea), con las modelos y con la amplia difusión de implantes de mamas en cuanto programa se transmite, muchas mujeres pueden traducir este estímulo en ansiedad sobre su cuerpo y sentirse inconformes o acomplejadas por el tamaño y forma de sus senos, afectando, ahora sí, la auto percepción sobre sus posibilidades sexuales. 

La auto percepción es emocionalmente relevante para las mujeres, más que la visión de los hombres. Es la más común de las razones para que una mujer se sienta insegura. Usan sostenes con rellenos, que los levantan o acomodan, pero a la hora del sexo esas pantallas de nada le sirven y pueden hasta inhibir su estimulación y la exhibición a su compañero. Grandes o pequeños, redondos, anchos o puntudos, la estimulación sexual es imprescindible.

¿Más grandes, más sexuales?
En su dimensión de símbolos eróticos, aparentemente los pechos voluptuosos se ven con mayor capacidad sexual o de goce, algo así como el sexo atrae el sexo. Pero pese a estas expectativas, los pechos grandes probablemente no son más sensibles al estímulo sexual, y una mujer con los pechos pequeños puede encontrarlos muy sensibles al tacto. 

Desgraciadamente,  puede suceder que mujeres con pechos pequeños no sientan la preocupación debida de parte de su pareja debido a esta falsa creencia, y en cambio, mujeres con los pechos grandes pueden encontrar que reciben demasiada atención y descuidan otras partes del cuerpo igual de importantes. Una pareja debe evitar juzgar la sensibilidad de sus pechos en función de su tamaño.

Fuente:Terra

martes, 21 de febrero de 2012

El Corsé, la Prenda más Erótica del Siglo XXI...

Las mujeres saben que poseer una marcada cintura de avispa o una silueta en forma de ocho las torna más atractivas a los ojos de los hombres. Parece que ese hecho, tal y como lo corroboran múltiples estudios antropológicos, convierte a cualquier mujer en codiciado objeto del deseo masculino.



Si hay alguna prenda en el vestuario femenino que se preste a ese objetivo, ése es el corsé o corset y en nuestro panorama actual parece que su presencia está cobrando relevancia.

En 1990 Jean Paul Gaultier catapulta al corsé a la plena actualidad diseñando los famosos corsés con copas cónicas para Madonna que los pasea a lo largo de su  gira  Ambition Tour.

En el año 2000 el New York’s Fashion Institute of Technology organiza una impresionante exposición de modelos históricos.

En el 2001 la película Moulin Rouge nos dedica un derroche de corsés y populariza nuevamente su presencia en la moda.  Desde entonces todos los diseñadores internacionales han revisitado a este viejo clásico:  Ferré, Lacroix, Galliano, Dolce & Gabanna...

Ya más recientemente, en 2010 se estrenó la película Burlesque, protagonizada por Cher y Christina Aguilera, donde el corsé se presentaba como máximo protagonista.

El Corsé, la Prenda más Erótica del Siglo XXI
Las evidencias no engañan, parece que algo ha cambiado y ahora observamos que en el siglo XXI el torso se está convirtiendo en la zona más erótica del cuerpo femenino. Hoy, el corsé se ha convertido en una prenda versátil. Puede utilizarse como prenda íntima para sustituir al sujetador cuando se llevan vestidos escotados, o puede utilizarse como prenda exterior los realizados con tejidos como la lycra, raso, encaje, terciopelo o telas brocadas. Hoy el Corsé se considera una prenda adecuada para conseguir una imagen sensual y hacer un guiño al fetichismo y a la sexualidad.

Los actuales corsés no dañan al cuerpo (no más que unos tacones de aguja) porque los patrones se adaptan a la silueta de la mujer y sólo tratan de reducir cintura. Tampoco se consideran una prenda de diario sino que se requieren para ocasiones especiales y muchas mujeres lo adoptan como señuelo sexual  para sentirse y resultar más atractivas sin ninguna connotación de sumisión sino al contrario, muchas mujeres actuales otorgan al corsé la sensación de poder, se sienten poderosas llevándolo y al vestirlo sienten que intimidan a algunos hombres.

Sólo el tiempo nos dirá si la tendencia se consolida.

Fuente: Imaginetrends

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martes, 14 de febrero de 2012

El punto G, o Cómo llegar al Cielo...

Es inevitable relacionar al Punto G con la obtención del Everest sexual, pero es imposible dibujar un mapa preciso y adaptable a todas las mujeres, cada una es un mundo diferente.
La búsqueda del punto G es además de una exploración que tiene el fin de llegar a la cumbre del placer sexual, una excusa perfecta para muchas parejas que en el intervalo aprovechan para recorrer sus cuerpos y conocerse aún más, logrando una conexión imperturbable en su relación.
No todas las mujeres tienen su punto G en el mismo lugar, y la única forma de encontrarlo es buscándolo. Existen algunas técnicas para hacer mas fácil esa búsqueda: una es explorar la vagina con los dedos indice y medio puestos en forma de “J”, comenzando por la pared frontal (la mas cercana al hueso de la pelvis) y moviendo el dedo en círculos.

Es importante para el éxito de la búsqueda, que la mujer vaya indicando a su pareja, lo que va sintiendo sin pretender que lo adivine. La zona en cuestión tiene una textura áspera o estriada (que se diferencia de la superficie suave y lisa del resto de la vagina), y al ser estimulada aumenta de volumen.
Muchas mujeres intentan repetidamente encontrar el punto que las lleve al éxtasis sexual, y aun no lo han encontrado. Esto no quiere decir que no lo tengan, por el contrario, seguramente que no han sabido buscarlo correctamente.
Para ello, es casi fundamental la posición en la que la mujer se ubica, el ángulo de los movimientos hace que el punto G esté más al alcance de sus perseguidores. En algunos casos puede encontrarse con mayor facilidad si la mujer esta acostada boca abajo, y en otros es necesario que casi se toque el pecho con las rodillas para lograr el angulo adecuado.
Otra alternativa es utilizar el método “del reloj”. La técnica consiste en tomar el frente de la vagina como el cuadrante de un reloj y empezar la exploracion por las 12, que es donde se localiza el punto G en la mayoria de las mujeres.
Fuente: EnPlenitud.com

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lunes, 13 de febrero de 2012

Fabricando Fantasías

Las fantasías de carácter erótico aparecen con mucha fuerza en la adolescencia. Recuerdo la carta de una chica que estaba locamente enamorada de un actor de la televisión y contaba que tenía el cuarto repleto de sus fotografías, soñaba despierta con demasiada frecuencia con ese amor idílico y a su mente acudían escenas de gran pasión erótica. Terminaba por preguntar: ¿Esto es malo?
Las fantasías sexuales son el salvavidas de muchas mujeres sin pareja. Pero todo el mundo vivencia, en mayor o menor medida, esas imágenes y pensamientos sobre temas sexuales que nos llevan a sensaciones muy placenteras. Por medio de las fantasías, podemos hacer todo lo que nos gusta, no hay límites y la imaginación y la creatividad se desbordan. Es un terreno donde nada está prohibido y todo puede ser posible, aunque a veces nos asuste.
Comúnmente fantaseamos para hacer todo aquello que no nos atrevemos o no queremos hacer. Alguna gente, lucha contra esas imágenes al considerar que es algo impropio. Sin embargo, los pensamientos y figuraciones no son actos. Se puede, por ejemplo, fantasear con personajes de ficción y eso no quiere decir que hemos sido infieles.

Las fantasías eróticas y los miedos

Según Al-Garaia, una página web española sobre sexualidad, los miedos más comunes que aparecen mientras fantaseamos son:
· A perder el control con nuestra imaginación y fantasear cosas surrealistas y que pueden estar en contradicción con nuestro sistema de valores.
· A querer llevar a la práctica, a la realidad todo lo que fantaseamos. Por el simple hecho de utilizar una fantasía, no significa necesariamente que queremos o debemos llevarla a la práctica. Cuando la fantasía se intenta llevar a la realidad, deja de ser fantasía para pasar a ser acto y, además, la mayoría de las veces pierde su poder erótico.
· Sentir que estamos fantaseando cosas inadecuadas y que si alguien puede leer nuestros pensamientos, pensará mal.